Qué pasa mi querido Balzac si uno no tiene talento ni voluntad. Peor aún si uno no los tiene pero cree al menos ser dueño de una de esas dos virtudes. Que duro debe ser el golpe con la realidad.
Este tipo de pavadas me planteo habitualmente y trataré de plasmarlas aquí.
Será como una suerte de terapia y a la vez la concreción de un sueño que por falta de voluntad nunca he podido lograr, el de escribir.
Escribiré sobre tenis, algo creo saber, política y economía, donde toco de oído pero me gusta también.
No espero que nadie lo lea ni lo comente, es sólo una expresión de mi yo. Ahora si alguien lo quiere transformar en libro y hacer de esto la mayor experiencia intelectual en la historia de la literatura bienvenido sea.
Por ser el comienzo suficiente, me despido de mi mismo hasta la próxima. Dependerá de mi voluntad.
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